Que la sangre llegue a las piernas y vuelva no es tan sencillo como parece: tiene que subir desde los pies hasta el corazón desafiando la gravedad todo el día. Lo consigue gracias a unas válvulas que tienen las venas, que se abren para dejar pasar la sangre hacia arriba y se cierran para que no caiga.
Cuando esas válvulas se vuelven un poco perezosas o la pared de la vena pierde firmeza, la sangre no fluye con la misma velocidad y se estanca un poco. Esa pequeña acumulación de presión en la parte baja de las piernas es lo que sientes como pesadez o «piernas de plomo». No te falta energía a ti: lo que pasa es que a tus venas les cuesta más empujar.
Qué puede provocar que las piernas te pesen
Los sospechosos habituales son cuatro, y casi nunca vienen solos.
Mantener la misma postura mucho tiempo. Ya sea sentado frente al ordenador ocho horas o de pie de cara al público en un mostrador. Los músculos de las pantorrillas son la bomba natural que exprime las venas: si no se contraen, el retorno se ralentiza.
El calor. Las altas temperaturas dilatan los vasos sanguíneos. El tubo se hace más ancho, la presión cae y la sangre se estanca con mayor facilidad. Por eso en verano, o con calefacciones fuertes, las piernas se sienten el doble de pesadas.
Los cambios hormonales. Afecta sobre todo a las mujeres: los estrógenos y la progesterona influyen directamente en la elasticidad de los vasos. Los días previos a la regla, durante el embarazo o en la menopausia es habitual notar las piernas más hinchadas y sensibles.
La ropa y el calzado rígido. Los pantalones muy ajustados o un calzado que no permite pisar con naturalidad dificultan el paso del flujo sanguíneo.
¿Es la edad un factor inevitable?
No nos engañemos: el paso del tiempo afecta a los tejidos en general. Lo ves en la cara, y si pasa allí también pasa en las venas. Pero la edad por sí sola no provoca las piernas pesadas.
Hay personas de treinta años que las notan y personas de sesenta que nunca las han notado. La diferencia no está en la fecha del DNI, sino en el estado de las paredes de los vasos. Si los tejidos vasculares tienen los nutrientes y la firmeza que necesitan, la sangre fluye con agilidad tengas la edad que tengas.
Cuantas más de las situaciones anteriores se den a la vez, y menos cuidado reciban los vasos, más probable es notar la pesadez, el picor o los primeros capilares marcados. De eso hablamos en de la pesadez a las arañitas y las varices.
Y si lo que buscas es el cuadro completo, está en piernas cansadas.